Ayer amenazaba lluvia ¿y que hace el común de los mortales en estos casos??? guarda su espíritu cívico de usar transporte público para mejor ocasión y se refugia en la seguridad de su coche con el aire caliente enfocando su cara y
ondeando su melena. Y con todos ellos me encontré de

camino a Barna, el trayecto que normalmente dura 15 mts se convirtió en una hora larga y, el tiempo que yo preveía destinar a desayuno apetecible en cafetería antes de ir al ginec acabó destinado a
comentar amablemente la conducción del resto del mortales.
Tras saber que mi garbancita está perfectamente rapté un rato a mi madre para tomar un cortadito y unos croissancitos de chocolate que estaban de vicio mientras comentábamos lo monísima que es mi garbancita y lo que se parece a su hermano. Sí, un poco
subrealista teniendo en cuenta que actualmente sólo mide
2 centímetros pero, que quereis, las madres y abuelas somos así y estamos firmemente convencidas de nuestras opiniones.
No pude retener a mi madre por más tiempo así que, tras despedirme, suspiré enfrentándome a mi misión de ese día: SER
REINA POR UN DÍA . Bueno, ese título puede llevar a engaño porque no iba con chofer, ni saludando, ni por zonas vip ni con recibimientos con flores por doquier. No, el título va más con las fechas navideñas y ya se sabe que, aunque se les ha mitificado mucho, los Reyes magos, por muy reyes y muy magos siguen siendo
hombres y aún no he visto a ninguno q se vaya a recorrer cientos de tiendas en busca del regalo perfecto así que, como cada año, decidí ayudar y allí estaba.
Sí, se que he jurado muchas veces no volver a pisar el corte inglés pero tuve q patearlo con la finalidad de cambiar el bolso q me regalo A por mi cumple. Como todos los demás eran horribles al final el bolso se volvió conmigo. Pero ya estaba allí y tras lograr comprar un jersey cometí el error de asomar mi nariz a
la planta de juguetes o mejor llamada la planta de los horrores.
Cuando ví lo que se cocía me largue ipso facto. La visión de torres de cajas de juguetes apilotonadas y chillonas me agobió casi tanto como los pasillos abarrotados por abrigos de visones andantes. Es
chungo salir del Corte Inglés por su retorcido diseño de escaleras pero al final pude escapar.
Me decidí por el imaginarium y me fuí a Paseo de Gracia, una vez allí tenía claro hacerme con un tren + vías de madera pero sobre el resto... tardé más en escoger jugu

etes que lo que tardo en
elegir rimel ( y mira que tener que elegir entre alargar o dar volumen ya me cuesta un rato). Total q salí sólo con el tren y lo llevé (arrastré) hasta las profundidades del parking donde estaba aparcado mi coche. Volví a salir a la superficie y me choqué con Camper, así que pensé q era una idea genial para regalar a mi A (no en todas las zapaterías tienen un 46) , le compré unas
bambas q me encantaron aunque no se que le parecerán a él. Son estas pero lo brillante (q no es piel sino como charol, es
azul oscuro eléctrico y electrizanteee)
Volví a arrastrar mi compra al coche porque había quedado p

ara comer con A que trabaja allí al lado y claro, una bolsa que pone "Camper" pués como que es mucha pista .... Comimos en una hora y, com aún le quedaba otra,
volvimos al imaginarium, esta vez logré comprar unos
planetas para decorar lo que serán las nuevas paredes del cuarto de mi niño/s. Mi marido investigó por todas las estanterías y plantas de la tienda (creo q él también va a hacer una carta a los reyes) hasta que se le fue la hora y se largo por patas dejándome el encargo de comprar más vagones del tren y un tunel para los coches. OK, pero claro comprarlo allí sería demasiado fácil . Tenía q ir al imaginarium de abajo (que estaba al lado del parking) y otra vez pa bajo.... Curiosamente al lado del imaginarium una puerta me llamaba "aquí, aquí..." y claro, entré y salí cargada con cestas para madres y suegras, cestas monísimas, decapadas y con tapa para poner potingues y que quede mono y ordenado (por el módico precio de 7 € cada una).
Más contenta que unas pascuas y cargada como una burra logré volver a entrar en el imaginarium a comprar el resto.
Por cada compra regalan una caja de latón con un peluchito, ya tengo cuatro.